domingo, septiembre 23, 2007

Vacaciones para no dormir III/III

Sustos a media noche
Entre las numerosas casas rurales que se encuentran en nuestro país dispuestas a abrir sus puertas a quienes buscan descanso y relax, hay unas pocas que se han propuesto justo todo lo contrario: conseguir que sus huéspedes no peguen ojo. Una nueva tendencia ha llenado estos lugares de mujeres fantasmales que vagan por la noche, de mayordomos ariscos y siniestros y de historias que ponen los pelos de punta. Un enigma a resolver y un guión plagado de momentos de suspense, sustos, efectos especiales y humor ponen a prueba el ánimo de los clientes que se acercan hasta estos caserones. Es el caso de La Quinta del Melque, situada en la localidad de San Martín de Montalbán (Toledo), donde se descubre el misterio de la Dama Blanca después de visitar el cementerio familiar, sufrir unos cuantos sustos en mitad de la oscuridad y recibir varias pistas de mano de los lóbregos sirvientes (www.viajesconimaginacion.com. 150 €). El Albergue de Les Alcusses, en la valenciana Moixent (www.lesalcusses.com. 120 €), y la Posada de Villamejor, en Madrid (www.tuevento.net. Desde 65 €) son otras de las casas rurales no aptas para cardíacos. El Molino de Tresgrandas (www.molinotresgrandas.com), en cambio, organiza fines de semana detectivescos con un cadáver de por medio y un grupo de huéspedes recorriendo los alrededores de los municipios de Llanes, Columbres y Val de San Vicente en busca de pistas mientras disfrutan de paso de la gastronomía, la naturaleza y el arte de la zona (Tresgrandas, Asturias. Fin de semana: 285 €).


Un paseo entre lápidas
Pocos son los que se atreverían a pasear por un cementerio de noche. Y muchos menos los que lo harían sabiendo que se encuentran en uno de los lugares con más actividad paranormal de Escocia y, quizás, del mundo. Sin embargo, los hay que se arman de valor y se internan al caer el sol en el cementerio Greyfriars de Edimburgo. En 1679, el lugar fue utilizado como prisión de 1200 covenanters, rebeldes religiosos que se habían levantado contra el ejército episcopalista y que fueron perseguidos por George MacKenzie, un leal súbdito de Carlos II de Inglaterra. La mayoría murió debido a las duras condiciones de su encarcelamiento y fueron enterrados allí mismo. Las áreas circundantes al mausoleo de Mackenzie y al Covenanter’s Prison son precisamente las que registran una mayor actividad parapsicológica. La empresa Blackhart (www.blackhart.uk.com. 8,50 libras) organiza paseos nocturnos por este cementerio que acumula año tras año nuevos relatos de visitantes que hablan de olores fétidos, ruidos procedentes de las tumbas e incluso daños físicos como cardenales, cortes, arañazos o desmayos repentinos seguidos de arcadas y vómitos. Todo un reto para los miedosos y, también, para los más escépticos.

La Mussara

Las rutas del terror por España
Pueblos encantados, desapariciones misteriosas, leyendas, avistamientos de luces y otros fenómenos paranormales salpican nuestra geografía conformando varias rutas del terror que pueden ser completadas con visitas a museos e incluso con la asistencia a un festival internacional de cine. Una de las regiones más apropiadas para este tipo de escapadas es Las Hurdes, debido a que su aislamiento de siglos ha preservado sus tradiciones y leyendas. Asoman así las historias del duende de Ladrillar, el descabezado de Rubiaco, la monja con patas de cabra, las pantallas de Arrolobos, unas extrañas siluetas altas y estilizadas que hoy siguen apareciendo en Vegas de Coria, o el mártir de Cambrocino, muerto en 1917 tras caer sobre él la llamada “luz de Ribera Oveja”. Las famosas caras de Bélmez, en Jaén, las niñas de San Sebastián de Garabandal, en Cantabria, el fantasmal pueblo de La Mussara, en Tarragona, o el enclave maldito de Ochate, en Burgos, son otras de las numerosas paradas de interés en cualquier recorrido misterioso que se precie y que se incluyen dentro del libro La guía del terror, de Lorenzo Fernández Bueno, recientemente editado por Espejos de Tinta. Pero cualquier mañana de domingo también se nos puede poner la piel de gallina; por ejemplo, visitando el Museo de la Tortura, en Santillana del Mar ((Museo Permanente El Solar. Tel.: 942 84 02 73. Entrada: 3,6 €), con más de medio centenar de instrumentos de tortura utilizados por el Tribunal de la Inquisición española contra la herejía a lo largo de su historia. O entrando en el Antiguo Museo de Brujería, en Toledo (Tel.: 942 46 04 43. Entrada: 4 €), que acoge 300 piezas de brujería tradicional de la Europa mediterránea y central y otras rarezas como la cabeza disecada del vampiro Oktavius Von Bergengruen. Una visita seguramente mucho más ligerita es acudir al Festival Internacional de Cataluña (http://www.cinemasitges.com/) que cada año ofrece lo último del cine fantástico y de terror en la localidad de Sitges (Barcelona).

Publicado en REVISTA VIAJAR