Un día en Malá Strana
Tras cruzar el Puente Carlos y recoger información en la Oficina de Turismo localizada en Mostecká, seguir hasta la Malostranské námestí y su Iglesia de San Nicolás. Continuar por la calle Tomásská hasta el Palacio y jardines de Wallenstein y atravesar la plaza para que, a través de Snemovní y Zámecka, volver a Malostranské námestí. Recorrer con calma la calle Nerudova, subir la escalinata que conduce a Hradcanské námestí y, después de admirar sus espléndidas fachadas, continuar por Kanovnická hasta la tranquila calle de Novy Svet. Desde allí, Kapucínská conduce a Loretánské Námestí, donde se encuentra el Monasterio de Loreto.
Tras cruzar el Puente Carlos y recoger información en la Oficina de Turismo localizada en Mostecká, seguir hasta la Malostranské námestí y su Iglesia de San Nicolás. Continuar por la calle Tomásská hasta el Palacio y jardines de Wallenstein y atravesar la plaza para que, a través de Snemovní y Zámecka, volver a Malostranské námestí. Recorrer con calma la calle Nerudova, subir la escalinata que conduce a Hradcanské námestí y, después de admirar sus espléndidas fachadas, continuar por Kanovnická hasta la tranquila calle de Novy Svet. Desde allí, Kapucínská conduce a Loretánské Námestí, donde se encuentra el Monasterio de Loreto.
Cruzando Pohorelec Úvoz se llega al Monasterio de Strahov y a su excepcional biblioteca barroca. Un camino atraviesa el parque Petrín hasta llegar a su famosa Torre. Desde aquí, ya sea a pie o con el funicular, se desemboca en la calle Újezd, casi a la altura de la Isla de Kampa, donde se puede almorzar en el restaurante Kampa Park. Después de parar en la Maltézské námestí y llegar a la calle Karmelitská, se puede visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria y su talla del Niño Jesús de Praga. Volviendo a Mostecká, no sin antes pasear por las calles Trziste y Vlasská, se puede ir a la cervecería de Santo Tomás situada en Letenská para después tomar Cihelna y atravesar un estrecho callejón que conduce al restaurante Hergetova Cihelna, con una concurrida terraza con vistas al Certovka.
Publicado en Revista Conde Nast Traveler
Fotografías de Alberto Paredes

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