Con vistas a Praga desde la Torre Eiffel
Punteada de viñedos hasta el siglo XVIII y antigua cantera de la que se surtieron la mayoría de los edificios románicos y góticos de la ciudad, la colina de Petřin es hoy uno de los mayores espacios verdes de Praga. Tiene varias vías de acceso, aunque el modo más popular de llegar a su cumbre, a 318 metros de altura, es mediante el funicular, que parte cada quince minutos de la calle Ujezd. La estrella del parque es su curiosa torre, una imitación de la Torre Eiffel que permite, tras subir 299 peldaños, disfrutar de unas fantásticas vistas de la ciudad.
Punteada de viñedos hasta el siglo XVIII y antigua cantera de la que se surtieron la mayoría de los edificios románicos y góticos de la ciudad, la colina de Petřin es hoy uno de los mayores espacios verdes de Praga. Tiene varias vías de acceso, aunque el modo más popular de llegar a su cumbre, a 318 metros de altura, es mediante el funicular, que parte cada quince minutos de la calle Ujezd. La estrella del parque es su curiosa torre, una imitación de la Torre Eiffel que permite, tras subir 299 peldaños, disfrutar de unas fantásticas vistas de la ciudad.
Después se puede echar un vistazo al Observatorio Astronómico, pasear por sus jardines, entre los que destaca una espléndida rosaleda con cerca de 15.000 rosas, perderse por el laberinto de espejos próximo a la torre o acercarse hasta la Muralla del Hambre, construida a mediados del siglo XIV por orden de Carlos IV para, según parece, dar trabajo a la población hambrienta a cambio de comida.
Publicado en Conde Nast Traveler
Fotografías de Alberto Paredes

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