miércoles, diciembre 10, 2008

Dormir en una fortaleza

Tras sus muros recios ya no hay guarniciones, vigías ni séquitos de nobles, aunque sí un pasado rico en traiciones y amores regios que convierten a estas antiguas fortificaciones en maravillosos refugios para los amantes de la historia y el romanticismo. 

Real Castillo de Curiel

La última fortaleza en abrir sus puertas al público ha sido la Residencia Real Castillo de Curiel (Valladolid), antaño propiedad realenga de Fernando III “El Santo”, Alfonso X “El Sabio” y Pedro I “El Cruel”, entre otros monarcas, que ahora vuelve a lucir magnífica e inexpugnable tras una cuidadosa reconstrucción. Levantado sobre un cerro de 927 metros, las impresionantes vistas sobre el páramo y la cuidada cocina de su restaurante convierten a este encantador hotel castillo de 26 habitaciones decoradas con antigüedades en una opción perfecta para un fin de semana de relax o para una escapada vinícola, ya que Peñafiel se encuentra a tan sólo cuatro kilómetros de distancia.

Castillo del Buen Amor

También en tierras castellanas se encuentra el Castillo del Buen Amor, llamado así por la relación de amancebamiento que aquí vivieron el obispo Don Alonso de Fonseca Quijada y Doña Teresa de las Cuevas. Precisamente fue éste quien transformó en el siglo XV la antigua fortaleza medieval en la hermosa residencia palaciega que ha llegado hasta nuestros días y que fue declarada Monumento Histórico-Artístico en 1931. Sus puertas ahora dan paso a un hotel de lujo con 41 habitaciones elegantemente decoradas y toda la calma imaginable en la dehesa salmantina.

Castell d'Empordá

Otra excelente opción para disfrutar de una noche regia es el Castell d’Empordá, un castillo medieval del siglo XIV que en su día fuera objeto de deseo de Salvador Dalí. Parece ser que Napoleón se alojó tras sus muros durante la Guerra de la Independencia y que posiblemente la venezolana Isla Margarita deba su nombre al Capitán Pere Margarit, quien acompañó a Cristóbal Colón en sus periplos transoceánicos. Los Margarit, familia numerosa en aventureros y terratenientes, fue propietaria del castillo durante cinco siglos hasta que entrado el siglo XX comenzó a pasar de mano en mano para convertirse finalmente en este espectacular hotel de 35 habitaciones bellamente decoradas con sedas de la India y mobiliario de Marruecos y China. 

Castillo de Santa Catalina

Al contrario del resto, el Castillo de Santa Catalina nunca fue tal. Con menos de 100 años de historia, su construcción se debe al capricho de Manuel Loring, Conde de Mieres, que levantó esta residencia privada con aspecto de fortaleza árabe junto a los restos de un fortín defensivo del siglo XVII. Las increíbles vistas sobre la bahía de Málaga y sus ocho exclusivas habitaciones son sólo parte del atractivo de este hotel declarado Bien de Interés Cultural.

Direcciones:

Residencia Real Castillo de Curiel: www.castillodecuriel.com Tel.: 983 880 401. Curiel de Duero (Valladolid) Habitación doble desde 140 €.

Castillo del Buen Amor: www.buenamor.net Tel.: 923 355 002. Salamanca. Habitación doble desde 110 €.

Castell d’Empordá: www.castelldemporda.com Tel.: 972 64 62 54. La Bisbal d’Empordá (Girona). Doble desde 135 €.

Castillo Santa Catalina: www.castillodesantacatalina.com Tel.: 952 212 700. Málaga. 

Publicado en Interviú

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me ha gustado tu comentario.
Conozco personalmente el castillo de curiel, estuve allí en una boda y tengo que decir que el sitio es espectacular, las habitaciones no se parecen a nada que haya visto antes y la cocina muy buena. Está alejado de las rutas más trilladas pero bien merece la pena.
Un saludo,
castellano

Nuria Cortés dijo...

Muchas gracias por tu comentario y me alegro de que disfrutaras de tu estancia en el castillo de Curiel. No me pude extender demasiado en el artículo que publiqué pero le debo un post propio a este hotel ya que realmente creo que se lo merece. Y no sólo por lo que comenté sino también por el magnífico trato que ofrece tanto el personal como sus dueños. Han puesto mucho mimo en el hotel y eso se nota.