jueves, diciembre 17, 2009

Mesa y mantel en las alturas I


Aunque sus cartas justifican por sí mismas la visita a estos locales, son sus increíbles vistas las que definitivamente los convierten en una estupenda elección para un almuerzo o cena especial. Eso y que todos ellos se encuentran entre los restaurantes más altos del mundo. Bon appétit et les plus belles vues!



Vértigo Grill and Moon Bar, Bangkok. Sin miedo a las alturas.
Posiblemente sea una de las terrazas más espectaculares del mundo. Y sin duda es uno de esos restaurantes a los que se debería ir una vez en la vida, salvo si se sufre de acrofobia, es decir, miedo irracional a las alturas. Desde que se abriera en el año 2002 dentro de las instalaciones del Banyan Tree Bangkok, se ha convertido en uno de los lugares más famosos de la capital tailandesa y muchos son los extranjeros que se acercan aunque sea a tomarse una copa en su bar. Localizado en lo que realmente es el helipuerto de la Thai Wah II Tower, a 194 metros de altura, el local es mucho más que un sobrecogedor emplazamiento desde el que observar el Gran Palacio Real, el río Chao Phraya, el templo Wat Pho, el Buda Esmeralda y otros famosos emplazamientos de la ciudad. Su cocina tampoco decepciona, con platos estrella como el tártar de atún marinado con huevas de salmón o la lubina con salsa de cítricos y cilantro. Precio medio por persona: A la carta, 45 € y diferentes menús cerrados desde 50 a 70 €. Bebidas aparte. www.banyantree.com/bangkok



Le Jules Verne, París. Cocina de altura a más de 120 metros.
El único inconveniente de cenar en uno de los restaurantes más románticos y caros de París –y del mundo- es que precisamente no se tiene vistas a la Torre Eiffel. Por lo demás, la ciudad se desparrama a los pies de esta mítica construcción de 330 metros que ofrece una de las más exclusivas experiencias gastronómicas que se pueden disfrutar en la vida. El afamado Alain Ducasse está detrás de una sofisticada carta basada en la cocina tradicional francesa donde se pueden encontrar propuestas como el foei gras con gelatina de higo, la paloma horneada con nabos tiernos o el lenguado Meuniere acompañado de setas, espinacas y salsa de vino. Con una capacidad para 95 comensales, conviene reservar con antelación, sobre todo si se va a acudir a cenar. El restaurante ofrece diversos menús cuyo precio oscila desde los 85 a los 200 €. A la carta, el precio medio es de 150 €, bebidas aparte. Le Jules Verne




360 Restaurant, Toronto. Una bodega de record Guinness.
Poco más de una hora tarda en desfilar la capital de la provincia canadiense de Ontario ante los ojos de los comensales que acuden a este restaurante giratorio situado en la CN Tower, que con sus 553 metros de altura es una de las construcciones más famosas del país. El establecimiento, especializado en comida regional de temporada, cuenta además con la bodega más alta del mundo. Más de quinientas cincuenta etiquetas y 9.000 botellas reposan exactamente a 351 metros, tal y como atestigua su record Guinness. Una amplia oferta que permite buscar el mejor maridaje para cada plato de su elaborada carta, donde se ofrecen productos canadienses como el lucio del Lago Erie, las ostras de la isla Prince Edward, el conejo de Quebec o la trucha ártica, entre otros. Como curiosidad, muchos de los vegetales y hierbas que aderezan los platos son cultivados en un huerto situado en la base de la propia torre. Precio medio por persona: 40 €, sin bebida. CN Tower



Asiate, New York. Un almuerzo con vistas a Central Park.
Los ventanales de casi cinco metros de alto y su ubicación en el 35º piso de la torre norte del Time Warner Center convierten al restaurante Asiate en una de las mejores opciones de la Gran Manzana para disfrutar de una comida con panorámica. Ni sus vistas ni su cocina de mercado con marcado sabor asiático defraudarán a quien se acerque a este refinado establecimiento perteneciente al hotel Mandarin Oriental New York entre cuyas especialidades destacan el estofado de vieiras, almejas y gambas dulces, el lomo de ternera de Kobe con puré de patata ahumada o la langosta a la mantequilla. Se puede ir el fin de semana a disfrutar de un brunch de tres platos o elegir a carta al mediodía por unos 30 € (sin bebida) u optar por la noche y descubrir su carta con su menú de tres platos por 60 € o su propuesta de degustación por 85 €. www.mandarinoriental.com/newyork




Al Muntaha, Dubai. Comiendo sobre el Golfo Pérsico.
Su nombre significa, lo máximo, lo supremo, el no va más, una denominación muy apropiada si se tiene en cuenta que se halla en lo alto del Burj Al Arab, el hotel más famoso de los Emiratos Árabes Unidos y uno de los pocos alojamientos del mundo calificado como siete estrellas. Con el Golfo Pérsico a sus pies, el restaurante Al Muntaha se haya suspendido a 200 metros de altura en una plataforma voladiza a la que se llega a través de uno de los ascensores panorámicos más rápidos del planeta. Exclusividad, discreción –no se permiten tomar fotografías por deferencia a los clientes- y una carta con sabores europeos y mediterráneos caracterizan a esta cita culinaria de altura a la que es mejor acudir para almorzar, ya que la noche no permite disfrutar de sus vistas sobre las impresionantes Islas Palmeras y el Golfo Pérsico. Precio medio por persona: 150 €, sin vino. www.jumeirah.com

Continua en Mesa y mantel en las alturas II.
Publicado en Revista Man.

2 comentarios:

nico guau dijo...

comer tan alto me sentaría mal, por eso no iré nunca,

club villamar dijo...

This is really awesome place to sit and eat with lots of fun..I am sure its an expensive place and cannot suite the pocket of people normally.. what are the normal rates over there for dishes?